La convivencia entre diversas generaciones que integran un equipo de trabajo en una organización es un reto que se vive a diario. La mayoría de los autores coinciden en cuatro generaciones existentes: tradicionales, baby boom, generación X y generación Y.
Pertenecer a una generación, además de coincidir en el periodo de nacimiento, implica compartir experiencias históricas y socioculturales que hacen resaltar características distintivas en actitud, comportamiento y valores.
Es por eso que las actitudes y estilos de vida pueden variar de acuerdo a la generación a la que se pertenece. En el ámbito laboral hay un criterio de ética profesional y estilo de liderazgo característico de cada generación, así como la importancia que se le da a la jerarquía y las recompensas más valoradas dependen de quien lo práctica. No es sencillo compartir tiempo y espacio con una infinidad de personalidades, y cuando la edad varía es aún más complicado.
Los autores señalan que los tradicionales se destacan por ser personas trabajadoras que esperan como recompensa prioritaria el salario, los baby boom en cambio tienen una actitud optimista pero desafiante, y esperan una gratificación por su esfuerzo a largo plazo.
La Generación X tiende al aprovechamiento de la tecnología y un estilo de trabajo individualista. Mientras que la Generación Y, son personas realistas, orientadas a resultados, pero requieren una retroalimentación constante.
Se dice que la clave para lograr una convivencia saludable y que esté a favor del éxito organizacional es un liderazgo que integre y saque provecho de las diferencias de cada generación.
Elaborados por: Lic. Sandra Vargas
Titular del departamento de comunicación y desarrollo






